jueves, 22 de marzo de 2012

Orgullo

El mar.
Desde aquella altura le salpicaba el oleaje como una ráfaga de viento húmedo.
Desde aquella altura se rompería los huesos antes de morir.
Se giró hacia la trampilla y esperó a que llegaran.
Se levantó sobre sus tobillos mientras los grilletes tintineaban.
La túnica se prendió de la corriente y le hizo trastabillarse
Hincó una rodilla sobre el bordillo y alzó la mano, abierta y firme. Vio que estaba manchada de sangre.
No esperaba que se detuvieran.
No esperaba que dijeran nada.
Esperaba a que se acercaran hasta las cadenas.
Esperaba a que un tirón rápido la arrastrara por la piedra mojada.
Volvió a erguirse. Allí estaba el primero.
Le sostuvo la mirada, siempre lo hacía, incluso cuando la abofeteaba.
-¡No!- le gritó. La voz le había temblado, pero él la había oído- ¡No!- repitió.
El mar, el mar rugía sordamente.
Entonces saltó.

lunes, 5 de marzo de 2012

Prólogo

Hace dos años que Elipsis vive con Galimatías. Hace un año que Elipsis no trabaja.
Al escribir esto, Elipsis confiesa la verdad, porque suele decir todo lo contrario.
Que está soltera desde hace un año, y que hace muchas cosas útiles y provechosas.
Elipsis miente bastante, en cantidad y frecuencia.
Espera que al admitir el problema, pueda solucionarlo.
De momento, cada vez habla menos.
Y ha vuelto a escribir.
Escribe porque algo tiene que hacer. Escribe para que pase algo.
En una habitación de baldosas y gotelé, Elipsis teclea ante la pantalla del ordenador:
Desde que vivo con él, desde que no trabajo, me siento mal. Voy a contarlo.